“Eres un Ángel, incluso con tus cicatrices” Angel Marquez

Cuando tenía 8 años, me empezaron a atraer los chicos. Me llamaba la atención todo sobre sus cuerpos y siempre me preguntaba cómo era que eran tan lindos. Sin embargo, algo me decía que eso estaba mal porque mi familia siempre me decía cosas como “Mira que linda esa niña” o “¿Te gusta esa niña?” Además, siempre escuchaba a las personas decir que Dios creó a Adán y Eva. Estas cosas me hacían sentir que algo estaba mal conmigo.

Cuando estaba en el colegio, me gustaba un compañero. Yo tenía 9 años y pasábamos mucho tiempo juntos. A veces iba a jugar a su casa, pero yo sabía que eso estaba mal. Nunca se lo dije a nadie. Pasaron los años y entré al liceo. Me juntaba más con las chicas y decían cosas como “Ángel es marico” o “Que raro que Ángel siempre esté tanto con las chicas”, incluso había un compañero que siempre me intimidaba con eso

 

Cuando entré a 4to año, les dije a mis amigas que me gustaban los chicos. A ellas no les importó y fueron las primeras personas que me aceptaron. Eso me hizo sentir tranquilo. Fue entonces cuando publiqué algo en Facebook sobre mi orientación sexual. Yo tenía una compañera que era hija de la directora y no pasó mucho tiempo antes de que prácticamente todo el liceo lo supiera. Me cambiaron de sección donde ya tenía a mis amigos. Le pregunté a la coordinadora sobre el por qué me cambiaron de sección y su respuesta fue: “Es que hay un chico gay en esa sección
y pudo estar confundiéndote”. Yo me quedé tranquilo porque no quería que mi familia se enterara de eso. Lo que me sorprendió de esto es que, las personas me hicieron preguntas como “¿Cómo supiste que eres gay?” o “¿Cómo fue salir del clóset?” o “¿De verdad eres gay?”. Fue entonces cuando todos me empezaron a conocer en el liceo. Aún así, tenía miedo de que mis padres se enteraran. Así que un día le dejé un mensaje a mi mamá diciéndole que soy gay.

Ella al día siguiente habló conmigo y me dijo muchas cosas, pero lo que nunca se me va a olvidar es cuando me dijo: “Muchas personas te van a dejar de querer”. Le pregunté: “¿Usted lo hará?” y me dijo: “No lo sé”. Cuando estaba en el colegio, me gustaba un compañero. Yo tenía 9 años y pasábamos mucho tiempo juntos. A veces iba a jugar a su casa, pero yo sabía que eso estaba mal. Nunca se lo dije a nadie. Pasaron los años y entré al liceo. Me juntaba más con las chicas y decían cosas como “Ángel es marico” o “Que raro que Ángel siempre esté tanto con las chicas”, incluso había un compañero que siempre me intimidaba con eso.

Empecé a ir al psicólogo, pero no fui mucho tiempo porque mis padres dejaron de llevarme. Luego, mi mamá me llevó a una “bruja” porque ella decía que eso era algo malo que me habían hecho. Después de todo eso, empecé a escuchar a personas que decían que a los gays nunca los llegan a amar, que solo los quieren para tener sexo. Llegué a un punto en el que tenía muy baja autoestima. Sentía que mi cuerpo no era mío. Salí del clóset y aun así no me aceptaba. No quería ser gay. Sentía que ser gay iba a arruinar todo mi futuro. No podría ser como yo quería ser aquí
en Cumaná y mi propia familia no me aceptaría. Todo esto me afectó y empecé a autolesionarme. Pasé días sin dormir hasta que le dije a una tía que no podía dormir y me llevaron nuevamente a un psicólogo. Fue entonces cuando pude lograr aceptarme y amarme.

En ocasiones, cuando estoy solo, imagino y me pregunto, qué hubiera pasado si viviera en un país donde fueran más liberales, donde mis padres me hubieran aceptado sin ningún problema.

Me imagino un mundo donde todos podamos ser felices sin importar nuestra orientación sexual, raza, género o religión. Un mundo en el que todos podamos vivir felices sin ningún tipo de discriminación, sin que me señalen en la calle por usar un top y sin tener miedo de salir del clóset. Más bien, me imagino un mundo en el que no tengamos que salir del clóset, un mundo sin miedo de amar a alguien de nuestro mismo sexo. Sería algo maravilloso, ¿no lo creen? Por eso estoy aquí resistiendo, aportando mi granito de arena para poder concientizar a la población de que todos somos iguales. No buscamos ser más que una persona heterosexual, solamente buscamos equidad y respeto.

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